Este pasado fin de semana estuve fuera de la casa en la que vivo, porque allí hacían un taller, así que me trasladaron a la casa de las hermanas, que está un poco más cerca del centro. El sábado salí por la mañana con ganas de hacer algo de turismo por la ciudad y me dirigí a la Casa-Museo de Rubén Darío, de camino me encontré por casualidad con Kenneth, que me acompañó en el paseo. La Casa-Museo de Rubén Darío no es gran cosa, pero tiene algunos muebles y fotografías antiguas (it’s something). Pero lo que me mató es que todos los carteles de la exhibición estuvieran escritos en Comic Sans bien grande… Después dimos una vuelta en la que visitamos la Iglesia de San Francisco, donde tienen una Virgen de Montserrat, que una señora nos contó que era milagrosa porque curó el cáncer a una mujer; la Iglesia de la Merced, cuya virgen es patrona de León, es la misma virgen que la patrona de Barcelona y de hecho la bandera de Barcelona está en la Iglesia de la Merced a los pies de la virgen; la Iglesia del Calvario, sólo desde fuera; y finalmente la Catedral de la Asunción, donde subimos a la azotea desde donde se puede ver todo León y los volcanes que lo rodean.
La vista de la Iglesia del Calvario desde lo alto de la Catedral
Tras comer en casa de las hermanas, las acompañé a La Ceiba, una comarca rural junto a León. Allí visitamos una colonia que tiene La Asunción, unas casas que construyeron junto a su colegio para acoger a víctimas del huracán Mitch, que asoló la zona hace varios años. Pasamos unas horas con los niños de la colonia, un lugar lleno de insectos, donde pocos cuentan con camas para dormir (duermen en el suelo) y viven de criar chanchos (cerdos). Por esa zona se cultiva el maíz, la planta de los indígenas americanos, y nos dieron mazorca de maíz bien tierna y rica y una especie de masa de maíz llamada tamal. En la colonia se encontraba una cooperante española que ha venido ya muchas veces a Nicaragua y que ha seguido de cerca la evolución de la colonia. Ese día cené en el Mediterráneo con Kenneth y un primo suyo.
El domingo me invitaron a un bautizo en la Iglesia del Calvario, una ceremonia muy corta, pero luego fuimos a comer a la casa de la familia, en el Barrio de Subtiava. Subtiava era un asentamiento indígena que fue sometido por los españoles al fundar la nueva ciudad de León junto al mismo, después de que la anterior León quedara sepultada por el Cerro Negro. Lo subtiaveños se caracterizan por tener más sangre indígena, facciones más indias y estar orgullosos de su origen y su “ciudad”, Subtiava. Pues allí comimos y estuvimos hasta tarde. El lunes ya regresé de nuevo de mis vacaciones a la vida normal.
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