viernes, 5 de agosto de 2011

Desequilibrio

Ya ha pasado una semana desde mi llegada a León y la verdad es que el balance es positivo, he tenido buenas experiencias con las clases y he conocido buena gente. Aunque sigo sintiéndome un intruso, es decir, la desigualdad es tan grande, que voy a ser un intruso en esta ciudad, no de la misma forma que lo son los turistas que vienen a las playas o a aprender español, claro que no. Lo que me generaba sensación de inseguridad era el hecho de que, por ejemplo, la zona donde vivo (Barrio de Guadalupe, Reparto Juan Ramón Sampson) en España serían las chabolas de los gitanos a las afueras de la ciudad, pero claro, en Nicaragua es un barrio normal y tranquilo. Por eso intento pensar de esa forma, es decir, eliminar los prejuicios que tendría en España y cambiarlos por los de aquí. Al fin y al cabo uno es pobre o rico respecto a lo que conoce y lo que me pasa al fin y al cabo es que ando por la calle sabiendo que el dinero que yo percibo para vivir un mes (incluyendo alquiler del piso) es 4 veces el salario mínimo de este país. Tampoco ayuda que el otro día me encontrara tres cabras a la puerta de casa, varias vacas cruzando la calle (esto es una ciudad, recordad), escuchar a la niña de la casa de enfrente llorar de hambre y la madre gritarle que no tienen nada más que comer (se te rompe el corazón, así de claro), o los perros muertos de hambre y sed, vagabundeando por la calle.

La desigualdad es terriblemente grande, un detalle que no había tenido en cuenta antes de venir, es que Nicaragua es el 2º país más pobre de toda América y su PIB es similar al de Nigeria e inferior al de los Territorios Palestinos, para que os hagáis una idea. Al ver esto entendí por qué Kenneth me decía que yo en Nicaragua estaba en 1ª clase, por así decirlo, refiriéndose a la ciudad y a la casa. León es la segunda ciudad de Nicaragua, la ciudad universitaria y antigua capital, sin embargo, una ciudad en la que la apertura de un supermercado es noticia. Pero dentro de esta desigualdad, existe una desigualdad interior, en la misma mísera calle hay casas de cuatro paredes de hormigón gris, con un par de hamacas y sillas de plástico, y micro chalets enrejados (no penséis en un chalet en España, sino más bien en una casa de pueblo pequeña de una planta). Luego en el centro de la ciudad, sí hay casas de dos pisos, bastante acomodadas e incluso varios edificios lujosos (un par de hoteles, pero, recuerdo, de dos plantas, y poco más). Esto demuestra que la riqueza está mal distribuida a nivel nacional, con un partido socialista que funciona como un régimen autoritario indirecto y que se alinea con Hugo Chávez y Fidel Castro, en las calles está escrito Hugo, Daniel y Fidel. Lo que también es sorprendente es que la relación precio-salario es terrible respecto a España, es decir, no todo es tan barato, la tecnología cuesta lo mismo que en España.

Por otra parte, lo indignante es que mientras nosotros vivimos tranquilos sin saber nada de este país de Centroamérica (en verdad de ninguno, excepto si hay una catástrofe natural o un cambio político violento), los nicaragüenses lo saben todo de España, lo que nos convierte en una suerte de Estados Unidos (nosotros lo sabemos todo sobre EEUU, vemos sus películas y series, consumimos sus productos, pero los usamericanos saben poco de España más allá de que Barcelona es bohemia y hay flamenco somewhere around Madrid). La Liga Española es el fútbol que se ve en Nicaragua, el Barça y el Madrid dividen a la población (hay banderas, llaveros, pegatinas, camisetas y demás por todas las esquinas de la ciudad, los niños gritan de ilusión cuando les digo que vengo de Barcelona). Todos conocen series como Sin tetas no hay paraíso o Aquí no hay quien viva (esta última es una “novedad” aquí, me ha dicho una chica), están al día de los indignados y las decisiones de Zapatero como si fuera su propio país. Movistar es la compañía de teléfonos por excelencia (junto a Claro, que, sospecho, debe ser una filial). Verdaderamente los españoles en Nicaragua tenemos el mismo status que un gringo y de muchas maneras somos igual de ignorantes como nación, todo porque estamos en el puesto 12 de riqueza mundial y Nicaragua escala entre los 130 y algo.

Estaba en el Café Latino (lugar donde me conecto a internet por wifi y ya me he hecho medio amigo de la empleada, sus hijos van al Colegio de la Asunción y vive cerca de mi casa), cuando entra un grupo de usamericanas (que estudian español, porque a una de ellas me la encontré el día anterior en el mismo sitio y me pidió usar mi teléfono nicaragüense), empezaron a preguntar qué era cada producto de la carta (que mira que es fácil, es un café normal) y sacaron sus iPhones, hablaban alto (con ese tono de voz que sólo las americanas pueden alcanzar por muy educadas que parezcan). Esto no hace más que demostrar que los usamericanos tratan todo el continente americano como suyo y los países centro y sudamericanos constituyen su backyard, donde el concepto blend in no entra en su vocabulario.

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