El primer día de trabajo comenzaba a las 7.30 en el Colegio de la Asunción, con el 11º grado (los mayores del colegio, de 16-17 años), de los 30 o más que estaban apuntados, vinieron 11 personas, casi todas chicas, excepto 2 chicos (Marvin y Jonathan). Con este grupo tengo la sensación de que me lo voy a pasar muy bien y vamos a poder representar algo bien, porque los veo muy dispuestos (hay que tener en cuenta que son dos horas a las que vienen voluntariamente). Tras presentarme y presentar la asignatura, además de conocerlos algo mejor, fui improvisando toda la clase. Hicimos un ejercicio de expresión facial sobre estados de ánimo y después hicimos el ejercicio que hice en clase de dirección con Rademakers, que consiste en asignarles un número del 1 al 10 calificando la autoestima, y que los demás los reconocieran por cómo se comportaban con los demás. Para acabar la clase les hice pasar uno a uno al escenario y hacer alguna payasada con el fin que se les pasara la vergüenza, empecé dando ejemplo, claro está, haciendo de hombre desdentado con diarrea, para que se animaran y perdieran el miedo, y funcionó muy bien, casi todos se soltaron. Hay una chica que se llama Úrsula Samantha, que cecea, y me cae muy bien.
No tuve tanta suerte con el grupo de 10º, puesto que eran unos 22, de los que han destacado hoy algunas chicas que veo van a mantenerse y voy a apreciar bastante entre las que se encuentra una chica muy espabilada llamada Johanna, que quiere hacer cine, pero detrás de las cámaras. Tengo que lidiar con una clase en la que hay varias attention-seekers y muchas vergonzosas (que por lo que me han contado es la tónica general del país, no les cuesta bailar pero les apena (da vergüenza) actuar). Hay unos cuantos chicos, de los que destaco a Joser y Geovanny, porque tienen interés y son muy dispuestos, los otros dos llegaron tarde y me parecen más listillos. Los ejercicios se desarrollaron con más dificultad al ser muchos alumnos y al ser casi todos muy vergonzosos. Al final de la clase se me acercó una chica que se quejaba de que cuando ella había salido habían dicho que ella era una fresa (persona creída), porque yo le había asignado un papel de 1 y no le acababa de salir, a lo que le he contestado que para actuar debe olvidarse de lo que digan los demás y que no tenía que verse influenciada por ese tipo de comentarios. Al acabar las dos clases me acerqué a ver a la madre Claudia para comentarle cómo habían ido las clases y conectarme unos minutos a Internet en la secretaría del colegio. Volví andando hasta el colegio Madre María Eugenia, donde comí y así supongo que serán mis mañanas de lunes a viernes durante todo el mes de agosto: levantarse a las 6 am, dar clase de 7.30am a 11.45am y comer en el colegio a las 12.30pm. Por lo visto mañana empiezo con las clases por la tarde a las 2pm en el colegio Madre María Eugenia, entonces ya tendré el día completo. De momento estoy en buena compañía, Larry me va a llevar por la ciudad para conocerla bien y Kenneth ya me ha explicado dónde ir para cuando necesite mi dosis de capitalismo (centro comercial con cafés con wifi y cines).
¡Pronto pondré fotografías!
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