jueves, 1 de septiembre de 2011

Volcano Boarding en el Cerro Negro

Mi guía insistía en que es uno de los must en Nicaragua, tirarse por la loma del Cerro Negro, volcán cercano a León, en una tabla de madera sobre la ceniza volcánica, como si nieve fuera. Así que el domingo por la mañana fui a experimentarlo. Al llegar a la agencia de tours me preguntaron si quería ir sentado (a modo de trineo) o de pie (a modo de snowboard). Al principio dije que sentado, pero lo pensé y, claro, ya que me voy a tirar por la loma de un volcán con una pendiente de 50% mejor lo hago de pie, sin tener experiencia previa en nada similar y un sentido nulo del equilibrio corporal; pero sobre todo porque no es algo que pueda hacer todos los fines de semana, así que mejor aprovechar la ocasión. Poco tardó la agencia en llenarse de mis compañeros de aventura: una pareja inglesa formada por un ultrapija londinense y un sudafricano, un grupo de estudiantes estadounidenses de intercambio en Managua y un profesor de colegio de un barrio conflictivo neoyorkino.

Foto de grupo

Subiendo por la parte rocosa del volcán

Tras un viaje relativamente corto, llegamos a la base del volcán, que no tiene una altura exagerada, pero esa forma negra era extremadamente misteriosa, su interior parece formar parte de El Señor de los Anillos. Aparte de estar en activo y tener varios cráteres diseminados por sus faldas (sí, en Nicaragua hasta los volcanes erupcionan de forma desorganizada). Después de que nos colocaran la mochila con el equipo de protección y nos colocaran las planchas a la espalda, ascendimos por la parte pedregosa, nada cómoda para dar un paseo de domingo. No tardamos mucho en llegar a una de las cimas, desde donde se ve el cráter que está abierto y las coladas de lava petrificada en el costado este del volcán y se extienden varios kilómetros en esa dirección.

Sentado en una piedra al borde de un precipicio

Mordor

En las alturas



En la cima del volcán

Vistas espectaculares



Una vez arriba, dimos una vuelta para observar los cráteres del volcán y después contemplamos con temor la pendiente por la que nos íbamos a arrojar. La ultrapija estaba aterrorizada y eso que ella bajaba sentada. De hecho sólo éramos tres los que íbamos a bajar de pie: el profesor de Brooklyn, una de las chicas (que por lo visto hacía snowboard) y Simón. Tras unas breves instrucciones nos dispusimos a bajar, había que ir de uno en uno, así que primero bajó el profesor y vi un poco en qué consistía la locura en que me había embarcado. Luego se tiraron dos en trineo y ya era mi turno.


¿Preparado?


Esto hice yo 5 minutos después

Los vagos que bajaban en trineo

Me ataron los pies a la tabla y descendí, la ceniza era casi grava, piedritas pequeñas que me arrastraban volcán abajo sin control. Lógicamente, empecé a gritar a la vez que alcanzaba unos 40 km/h y veía todo el paisaje hasta el océano Pacífico, brutal. Entonces me pegué una ostia monumental y no sería la primera. Me concentraba más en disfrutar el paisaje y descender a alta velocidad que de seguir las instrucciones, lo cual ocasionó caídas tan espectaculares como girarme todo lo alto que soy volcán abajo y demás. Pero era una sensación tan intensa, parecía como si el volcán estuviera jugando conmigo y yo me dejara llevar. En una de las caídas me detuve y escuché el silencio sepulcral, una vez las piedritas dejaron de rodar, y contemplé el espectacular paisaje que se abría ante mí. Al segundo me puse en pie como pude y volví a tirarme en la plancha, intentando mantener el equilibrio. Acabé lleno de piedritas de la cabeza a los pies, pero había merecido la pena completamente. El guía me dio la enhorabuena porque, aparentemente, me había salido bien a pesar de las caídas y resultó que la experta en snowboard no consiguió bajar. En resumen, fue una experiencia fantástica y entiendo perfectamente que sea un must de Nicaragua.


La meta


1 comentario:

  1. Ohhh!!!! qué bonito!!!! me ha encantado como describes la experiencia de que el volcán jugara contigo y tu te dejabas llevar!!! de eso se trataba. Estoy segura! Enhorabuena

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